Brasil y sus normas para el juego

Normas y políticas destinadas a las entidades que proveen apuestas o juegos de azar en el país son la principal razón por la que el número de personas que padecen de ludopatía y adicciones similares van en descenso. Durante los últimos meses, el Senado Brasileño ha aprobado la legalización del juego después de mucho debate y discusión entre los entes políticos del país, abriendo caminos para la instalación de casinos y bingos físicos con el objetivo de incentivar el crecimiento económico del país.

Estas nuevas normas definen los requisitos para los operadores y las reglas para la distribución de los premios y la recaudación de tributos. Entre las que se pueden encontrar que las salas de bingos pueden ser operadas por personas naturales o empresas tanto locales como internacionales, en establecimientos propios o lugares públicos que posean permisos para llevar a cabo este tipo de actividades, tales como los estadios o salones comunales.

Además, esta nueva normatividad establece que los casinos sólo podrán existir en los establecimientos hoteleros integrados, los cuales poseen múltiples áreas de ocio y lugares culturales, donde será posible llevar a cabo un control de todos los movimientos de las personas que se encuentran jugando y trabajando en el recinto, para así poder evitar fraudes, disturbios públicos o acercamiento de menores de edad a las mesas de juego.

De igual manera, la nueva normatividad acoge a todas las maquinas de casinos, especialmente a las maquinas tragamonedas, las cuales podrán ser instaladas única y exclusivamente en las salsas de casinos, no se permitirán maquinas en tiendas de barrio o en cantinas u heladeras de pueblos o ciudades pequeñas, con el fin de disminuir el número de personas menores de edad o de la tercera edad que padecen adicciones a causa de este juego. Por lo que toda persona que posea una máquina tragaperras y no esté ubicada en los lugares permitidos, deberán de ser descontinuadas, según lo establece la nueva normatividad del 2016, de caso contrario, el dueño del local comercial será sancionado.

Asimismo, esta nueva normatividad establece que las salas de bingo en la ciudad no pueden estar a menos de 1 km el uno del otro  y a menos de 5 km de los casinos, con el fin de evitar saturaciones en el área y causar incomodidades a las personas residentes del lugar, que no acostumbran a visitar lugares donde se involucren apuestas y juegos de azar.

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